Por Manuel Gross Osses
El río Toltén recibe las aguas del alcantarillado en forma directa, es decir, sin tratamiento de las aguas servidas. El espectáculo del tubo descargando su sucia carga en las transparentes aguas del río es bastante desagradable y da origen a las erróneas concepciones populares acerca de la alimentación de los peces que en gran cantidad pueblan las cercanías de este lugar.Para decirlo en la forma más clara, los peces NO se alimentan de las materias orgánicas contenidas en las aguas residuales, porque estas especies están en los niveles superiores de la “cadena alimenticia” que existe en todos los ecosistemas, lo que significa que se alimentan de otras especies animales y vegetales que están en niveles inferiores de dicha cadena alimenticia.
Mirando este asunto científicamente, desde un punto de vista biológico, lo que sucede es que las aguas servidas contienen bióxido de carbono, sales inorgánicas como fosfatos y cloruros de sodio, potasio y calcio, y muchos compuestos orgánicos (fecas y restos de alimentos) que están acompañados de una gran cantidad de hongos y bacterias semimoribundas por la falta de oxígeno, pero que reviven al caer las aguas del río y comienzan entonces a realizar su tarea de descomponer esas materias orgánicas transformándolas en sustancias nutrientes que son el alimento del fitoplancton y del zooplancton (organismos vegetales y animales microscópicos), o que se depositan en el fondo del lecho y sirven de nutrientes a la vegetación subacuática que es el alimento de varias especies animales.
Este es el inicio de la cadena alimenticia, cadena que sigue con especies como lombrices y gusanos, larvas de insectos, caracoles acuáticos, bivalbos de agua dulce, pequeños crustáceos como pancoras y cangrejos, sapos y ranas, pequeños peces como los puyes, multitud de insectos, etc. Estos seres vivos son los alimentos de los peces, como bien lo saben los pescadores que los usan de carnada. Y los peces, a su vez son el alimento de las gaviotas y de otra multitud de aves.
En resumen, el Toltén es todavía un río VIVO, un ecosistema natural de partes vivientes e inertes, donde habitan 92 especies sin contar la avifauna, muchas de ellas en estado vulnerable y algunas en peligro de extinción.
Téngase presente que viniendo desde el norte del país, todos los ríos están muertos o moribundos, siendo el Toltén el último de los ríos que todavía está en estado natural, constituyéndose en un verdadero símbolo que hay que preservar como una verdadera frontera entre la barbarie y la conciencia ecológica y que sin duda alguna es el mayor capital patrimonial que tiene Villarrica para asegurar su desarrollo sustentable.
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Blog de Manuel Gross en Atina Chile